Destruyendo mitos en neurociencia a través de la toma de conciencia y el desarrollo profesional

Los avances en neurociencia nos dan una visión importantísima del cerebro y el proceso de aprendizaje. A pesar de la proliferación de publicaciones sobre el tema durante la última década, investigaciones revelan cierta susceptibilidad de educadores en escuelas primarias y universitarias a creer en algunos mitos.
Llamamos “neuro mitos” a creencias falsas asociadas con educación y aprendizaje que surgen de prejuicios, malas interpretaciones o lecturas equivocadas de información sobre el cerebro y sus funciones.

En 2018 OLC (Online Learning Consortium) condujo un estudio para investigar la prevalencia de neuromitos en educación superior para instructores, diseñadores instruccionales y administradores de desarrollo profesional. Se completaron 1290 encuestas, de las cuales 929 fueron válidas para el estudio. Quienes respondieron fueron docentes full time (33%), docentes part time (13%), diseñadores instruccionales (26%), administradores de desarrollo profesional (18%) y otros (10%). Respondieron profesionales de 45 países y de 48 estados de los EEUU.

La encuesta incluyó tres secciones: (a) neuromitos sobre el cerebro y el aprendizaje; (b) prácticas relacionadas con el cerebro basadas en evidencia, prácticas de enseñanza, y procesos de aprendizaje según la ciencia de Mente, Cerebro y Educación (MBE por sus siglas en inglés); y desarrollo profesional y recolección de datos demográficos.

Los resultados del estudio revelaron susceptibilidad a creer en neuromitos en docentes, diseñadores instrucciones y administradores de desarrollo profesional.
Los tres mitos (afirmaciones incorrectas) a los que los participantes fueron más susceptibles, es decir, los que más profesionales confundieron con verdades, fueron los siguientes:

  1. Los individuos aprendemos mejor cuando recibimos información en nuestro estilo predilecto de aprendizaje (por ejemplo auditivo, visual o kinestético),
  2. Algunos individuos somos de “cerebro izquierdo” y otros somos “cerebro derecho”, debido al hemisferio dominante, y eso ayuda a explicar diferencias en la forma en que aprendemos; y
  3. Solo usamos el 10% de nuestro cerebro.

En la segunda parte, los individuos participantes tuvieron mayor conocimiento de estas prácticas basadas en evidencia:

  1. El estrés puede impedir la habilidad del cerebro de codificar y recuperar memorias;
  2. Explicar el objetivo de una actividad de aprendizaje ayuda a lograr el compromiso de los alumnos con esa actividad; y
  3. Las emociones pueden afectar los procesos cognitivos de las personas, incluyendo atención, aprendizaje, memoria, razonamiento y resolución de conflictos.

Uno de los descubrimientos clave de este estudio fue que los diseñadores instruccionales tienen mayor conciencia de los neuromitos y de las prácticas basadas en evidencia que los docentes o administradores. Además el estudio indicó que el desarrollo profesional permite el mayor reconocimiento de los neuromitos y prácticas para docentes, diseñadores y administradores. La mayoría de los participantes manifestaron interés en estudiar más acerca del cerebro y su influencia en el aprendizaje. También consideraron valioso e interesante todo el conocimiento científico sobre el cerebro y su influencia en el aprendizaje, para enseñar, desarrollar cursos y desarrollar capacitación profesional.

Traducción de https://onlinelearningconsortium.org/debunkingneuromyths-
through-awareness-and-professional-development/

En breve se publicará el reporte y lo compartiremos en este sitio.
Dr. Kristen Betts es Clinical Professor en Drexel University y docente del OLC Institute for Professional Development.