La educación y la capacitación corporativa están evolucionando más rápido que nunca. Los trabajadores están distraídos, impacientes y sobrecargados de información. Sus expectativas, necesidades de entrenamiento y preferencias de aprendizaje se están alejando de los caminos tan usados que les habíamos diseñado en el pasado. La gente está ocupada, hace varias cosas al mismo tiempo y trabaja desde cualquier lado, incluyendo desde el celular.
Como profesionales de aprendizaje y desarrollo debemos estar buscando siempre la manera de ayudar a nuestros empleados a que sigan aprendiendo en este entorno de trabajo a tan alta velocidad. Debemos darles módulos de entrenamiento de a trozos, que les permitan alcanzar sus metas. Hagamos el cambio de cursos largos a recursos pequeños (microlearning) que se adapten mejor al ritmo actual de sus tareas.
Para muchos en la industria de eLearning, la capacitación «a bocados» siempre ha sido el tamaño adecuado. Imaginemos contenido útil que cabe en pequeñas pantallas, o en cualquier pantalla. Los alumnos pueden trabajar en cualquier plataforma, pasar de su celular a su computadora en cualquier momento. Este tipo de contenidos también hace más fácil para ellos saborear cada lección paso a paso, algo que no es posible con los contenidos largos.
Ofreciendo a la audiencia contenido sustancial pero liviano y corto, seguro que volverán a buscar más.
Hay muchos motivos por los que las personas prefieren módulos cortos a los cursos de eLearning que duran más de 30 minutos. Algunos de los motivos para generar Microlearning son los siguientes:
- Mejora el compromiso sicológico: No es un secreto que los profesionales de educación estamos luchando contra el aburrimiento. Una vez que los estudiantes muestran signos de aburrirse es casi imposible recuperar su atención. Es ahí donde los módulos de microlearning aparecen. Ofrecen un antídoto al aburrimiento al aumentar el compromiso emocional del alumno. En lugar de pasar 60 o más minutos en un curso, se los motiva a consumir contenidos cortos, atractivos y con utilidad. Este enfoque también sirve para prevenir el agotamiento mental. De hecho, alienta a los estudiantes a procesar la información con cuidado y no apurados sin analizar, como sucede cuando se encuentran sobrepasados por la cantidad de datos.
- Aprovecha el fluir natural de nuestra energía: es imposible para los humanos concentrarnos en una actividad por un largo período de tiempo sin tomarnos una pausa. Eso se debe al fluir natural de la energía. Generalmente luego de 60/90 minutos disminuye nuestro estado de alerta. En ese momento lo más probable es que nos levantemos de la silla, miremos por la ventana o pensemos en otra cosa, porque seguramente vamos a hacer una pausa. El aprendizaje opera en un patrón recurrente de actividad y descanso. Es por eso que cuando los módulos son pequeños y se reciben en el pico de los niveles de energía, normalmente se llega a resultados exitosos. Durante estas explosiones de energía es fácil escanear una página con puntos específicos de información útil.
- Elimina los límites de nuestra memoria activa: los contenidos son más fáciles de digerir, comprender y recordar cuando vienen de a bocados. No hay dudas al respecto. De hecho, de acuerdo a la Teoría de proceso de la información de George Miller, la atención de un alumno y la memoria a corto plazo están limitadas al procesamiento de información de a pequeños trozos. Es por eso que quienes adhieren a dicha teoría sugieren dividir los contenidos en secciones pequeñas y manejables en lugar de ofrecer cadenas de texto sin fin. Esta técnica hace que el aprendizaje sea más fácil de manejar y de integrar en la memoria de largo plazo. Una vez que el aprendizaje se incorpora en la memoria de largo plazo los alumnos pueden recordarlo y transferir el nuevo conocimiento a sus tareas diarias. Para una mejor estructura se sugiere agrupar el contenido similar de tal forma de que se vean de inmediato los puntos relevantes y el alumno no se distraiga con la información irrelevante.
- Lleva a mejores resultados de aprendizaje y de negocios: No se trata de aprendizaje por sí mismo, sino de cómo obtener un beneficio máximo con un input mínimo. Se trata de desarrollar bocados de información que sean cortos pero relevantes y se basen en las necesidades de los alumnos y del modelo del negocio. Este enfoque pone en buen uso el principio de Paretto, ya que el 20% vital de los contenidos es responsable por el 80% de los resultados positivos de eLearning. Por eso, se reducen los costos y aumenta el retorno de la inversión.
- Se adapta mejor a los alumnos modernos: Hoy en día nadamos en un enorme mar de información. Estamos inundados con datos que vienen de distintos dispositivos, con mensajes de diferentes chats, con un stream de estados en las redes sociales. Por eso no sorprende que muchas personas encuentren los cursos tradicionales demasiado demandantes y poco efectivos. El enfoque tradicional hace más difícil la retención de información para los alumnos de hoy. Realmente no importa qué tan importante o interesante sea el material, parte del hábito de un alumno hoy en día es pasar por arriba los contenidos. Por eso el aprendizaje de a partes, en bocados, se enfoca en satisfacer las necesidades puntuales de los alumnos. Encaja perfectamente en el estilo de vida actual. Permite acceder a la información fácilmente, en cualquier lugar y en cualquier momento. Sin largas conferencias y sin cronogramas rígidos. Ahora se puede aprender en el tiempo libre y solo aquellos temas que interesan.
Referencia del artículo original: https://www.shiftelearning.com/blog/bid/342367/the-age-of-bite-sized-learning-what-is-it-and-why-it-works
