El momento disruptivo que estamos atravesando en el ámbito tecnológico, nos demanda acciones rápidas y efectivas para dar respuesta y soluciones a las complejas situaciones que se están manifestando en distintas áreas del saber. Desde las ciencias básicas y las tecnologías, las ciencias humanísticas, las artes entre muchas otras.
La irrupción de la Inteligencia Artificial IA en el escenario, mucho más accesible y con posibilidades de masificación, están generando una gran brecha entre quienes utilizan la IA y quienes no la utilizan. Y cualquiera que sea el área del saber y el conocimiento, es susceptible a ser impactada por ésta gran revolución.
En el ámbito educativo no cabe duda que hay que tomar acciones urgentes para actualizar la educación de cara a las exigencias actuales. Aquí podemos recordar una reflexión del profesor Lorenzo García Aretio, quien fue miembro de la Cátedra UNESCO de la Educación a Distancia CUED. Él afirmaba: “El gran drama de la educación es encontrar docentes formados en el Siglo XX que utilizan métodos del siglo XIX con estudiantes del siglo XXI”.
A todas luces urge tomar acciones que permitan hacer las adecuaciones en todo el sistema educativo y con todos los actores involucrados. En ese sentido es pertinente el uso de la metodología Design Thinking, que si bien nació desde el contexto tecnológico, tiene como principal objetivo trabajar en soluciones centradas en las personas.
La metodología Design Thinking, en pocas palabras, es un enfoque centrado en el ser humano para la innovación. Es una forma de pensar y trabajar que nos permite resolver problemas complejos de manera creativa y efectiva, poniendo siempre a las personas en el centro de nuestras soluciones. En educación, esto significa que nuestros estudiantes, docentes y toda la comunidad educativa se convierten en los protagonistas de la innovación.
Algunos ejemplos de cómo se puede fomentar el Design Thinking en el contexto educativo:
Rediseño de espacios de aprendizaje: Muchas escuelas han utilizado el Design Thinking para involucrar a estudiantes y docentes en el diseño de aulas y espacios comunes que fomenten la colaboración, la creatividad y el aprendizaje activo. Por ejemplo, en algunas escuelas, los estudiantes han prototipado y testeado diferentes configuraciones de mobiliario para encontrar la que mejor se adapte a sus necesidades de aprendizaje.
Desarrollo de currículos personalizados: Educadores han aplicado el Design Thinking para comprender las necesidades individuales de los estudiantes y diseñar planes de estudio más flexibles y personalizados, que se adapten a diferentes estilos de aprendizaje y ritmos. Esto podría implicar entrevistar a estudiantes para entender sus intereses y luego co-crear módulos de aprendizaje con ellos.
Solución de problemas cotidianos en el Aula: Desde cómo mejorar la participación en clase hasta cómo gestionar el tiempo de estudio de manera más efectiva, el Design Thinking empodera a los estudiantes para identificar problemas en su entorno escolar y proponer soluciones innovadoras. Un caso de éxito podría ser un grupo de estudiantes que, a través de la empatía y la creatividad, desarrollan una aplicación o un sistema de recordatorios para ayudar a sus compañeros a organizar sus tareas y proyectos.
Proyectos de aprendizaje basado en problemas (Project Based Learning PBL): El Design Thinking se alinea perfectamente con el PBL, donde los estudiantes trabajan en desafíos del mundo real. Por ejemplo, una clase podría utilizar el Design Thinking para abordar el problema de la basura en su comunidad, pasando por todas las fases para diseñar una campaña de concientización o un sistema de reciclaje efectivo.
Mejora de la experiencia docente: El Design Thinking no es solo para estudiantes. Los docentes también pueden usarlo para mejorar sus prácticas pedagógicas, diseñar nuevas estrategias de enseñanza o incluso para abordar sus propios desafíos profesionales. Un ejemplo podría ser un equipo de docentes utilizando el Design Thinking para desarrollar un nuevo sistema de evaluación formativa que sea más efectivo y menos estresante para los estudiantes.
En resumen, como vemos el Design Thinking no es sólo una moda; es una poderosa herramienta que nos permite abordar los desafíos educativos de una manera más empática, creativa y efectiva. Nos invita a dejar de lado las soluciones preestablecidas y a co-crear el futuro de la educación.
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