Metodología Ágil para aplicar en el ámbito educativo en una era disruptiva

La acelerada era disruptiva que estamos atravesando actualmente, está impactando distintas áreas del saber humano, no sólo las tecnológicas sino también las humanísticas, las ciencias básicas y las artes entre muchas otras. En ese sentido, no cabe duda que en el ámbito educativo tiene incidencia toda la vertiginosa aparición de novedosas posibilidades, plataformas y recursos.

En la educación es imperativo revisar y evaluar nuevos métodos y nuevas formas de abordar la problemática y las complejidades de todo el sistema educativo, con todos los actores involucrados. Todos los roles deben intervenir, dado que son afectados ante nuevas exigencias y desafíos. Desde docentes, estudiantes, administradores, autoridades, familias y comunidades. Y no sólo en el ámbito del sector escolar sino también en el contexto de la capacitación y la formación continua en las instituciones y empresas.

Si bien la experiencia y las recomendaciones que podemos tomar de los modelos clásicos y de las formas tradicionales, constituyen un cimiento importante, sería erróneo sólo depender de éstas. De allí la importancia de visualizar y evaluar herramientas, nuevas alternativas, métodos y nuevas plataformas; que nos permitan impulsar a la educación y mucho más a un ritmo que se aproxime lo más posible al acelerado ritmo que lleva la tecnología.

Entre las herramientas que se tienen a disposición hoy día para aplicar en el contexto educativo, encontramos la Metodología Ágil para la gestión de proyectos, la cual tiene perfecta pertinencia en cualquier proyecto educativo, independientemente su dimensión y complejidad.

La metodología ágil es un enfoque de trabajo que se centra en la flexibilidad, la colaboración y la entrega incremental. En lugar de seguir un plan rígido y lineal de principio a fin, como en los métodos tradicionales, los proyectos se dividen en ciclos cortos y repetitivos llamados Sprints.

 

En cada Sprint, el equipo colabora de cerca para desarrollar y entregar una parte funcional del proyecto, y al finalizar, se obtiene retroalimentación. Esto permite realizar ajustes continuos y adaptarse rápidamente a los cambios.

El objetivo principal es entregar valor al cliente de forma constante y eficiente, priorizando siempre la comunicación, la adaptabilidad y la satisfacción del usuario.

 

Para aplicar la Metodología Ágil de manera efectiva, es útil definir roles claros:

  • Product Owner (Gestor del Proyecto o Docente Líder): Esta persona es responsable de definir la visión del proyecto y de priorizar las tareas. En un contexto educativo, podría ser un gestor educativo o un docente que lidere el desarrollo de un curso. Es el puente entre el equipo de desarrollo y los «Stakeholders» (Directivos, estudiantes, padres)
  • Scrum Master (Facilitador): Su función es asegurar que el equipo siga los principios y procesos ágiles. Elimina los obstáculos que impiden el progreso del equipo y facilita las reuniones. Un diseñador instruccional o un docente con experiencia en proyectos podría asumir este rol.
  • Equipo de Desarrollo: Es el grupo de personas que realiza el trabajo para crear el producto educativo. En este
    En este contexto, incluye a a docentes, diseñadores instruccionales, expertos en contenido y desarrolladores de tecnología educativa. Este equipo debe ser multifuncional y autogestionado.

Fases de un Proyecto Ágil en el Ámbito Educativo:
Un proyecto ágil en la educación suele seguir el siguiente flujo de trabajo:

  • Planificación del Proyecto (Release Planning): Se define la visión general del proyecto, los objetivos a largo plazo y las principales funcionalidades o módulos que se desean desarrollar. Se crea una lista de tareas priorizadas, conocida como el Product Backlog.
  • Planificación del Sprint (Sprint Planning): El equipo de desarrollo se reúne al comienzo de cada sprint para seleccionar las tareas del Product Backlog que pueden completar en el ciclo actual (generalmente de 2 a 4 semanas). Estas tareas seleccionadas forman el Sprint Backlog.
  • Ejecución del Sprint: Durante el Sprint, el equipo trabaja en las tareas asignadas. Se realizan reuniones diarias (Daily Stand-ups) para compartir avances, identificar obstáculos y planificar el trabajo para el día.
  • Revisión del Sprint (Sprint Review): Al final del Sprint, el equipo presenta el trabajo completado a los «stakeholders» (Gestores, administradores o estudiantes). Se discute lo que se ha logrado y se obtiene retroalimentación. Este es un momento crucial para validar el progreso.
  • Retrospectiva del Sprint (Sprint Retrospective): Después de la revisión, el equipo se reúne para reflexionar sobre el proceso del Sprint. Discuten qué funcionó bien, qué se puede mejorar y cómo pueden ser más eficientes en el próximo Sprint.

La adopción de la Metodología Ágil en el ámbito educativo no sólo optimiza la gestión de proyectos, sino que también promueve un enfoque centrado en el estudiante, la innovación y la adaptación constante. Al capacitar a docentes, diseñadores instruccionales y gestores educativos con estos principios, se puede transformar la manera en que se crean y se entregan experiencias de aprendizaje, garantizando que sean más relevantes, efectivas y atractivas en un mundo en constante cambio.

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